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Carro vacío
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Valverde del Camino ha sido a lo largo del pasado siglo XX y principios del XXI el segundo foco industrial en la provincia de Huelva tras la capital. Esto se debe a que en la mayoría de poblaciones de la provincia los sectores principales se reparten en la agricultura y ganadería , pesca, turismo y minería. Valverde además se encuentra en una situación privilegiada para la industria de la provincia a medio camino entre el norte y el sur y el este y el oeste de la misma, Valverde ha sabido aprovechar estas condiciones y centrarse en la industria para surtir a toda la provincia de productos manufacturados.

 

Sin duda los productos estrellas de Valverde son la fabricación de muebles y la fabricación de calzado, siendo este último el producto más conocido de los fabricados en Valverde y el más producido.

Antes que nada debemos tener en cuenta que los zapatos de tacón y los zapatos de talón alto no son la misma cosa. Los tacones están presentes hoy día en buena parte de los zapatos orientados al público femenino, este tipo de zapato tan común hoy día no tiene sus orígenes en una función estética como podría pensarse, ni se pensaron inicialmente para ser utilizados por las mujeres, su utilización tenía función militar e inicialmente lo usaban exclusivamente los hombres.

 

Tenemos que remontarnos al siglo XVI para encontrar los primeros zapatos verdaderamente de tacón. Estos surgen en Persia, y eran utilizados por los jinetes del ejercito para conseguir un mejor agarre a los estribos del caballo y por tanto facilitar el uso de arcos y otras armas mientras se montaba.

 

Por aquel entonces el Sha de Persia contaba con un consejero militar inglés Rober Shirley que se ocupaba de asesorar al Sha en todo tipo de cuestiones militares. En un momento determinado el consejero fue enviado en una gira por el continente europeo que le llevaría a Inglaterra, España, Francia e Italia en busca de aliados para combatir al poderoso Imperio Otomano. Durante este viaje fue conocido el uso del tacón por parte de los jinetes persas y no tardó mucho tiempo en ser adoptado por algunos ejércitos europeos.

Desde hace mucho tiempo el cuidado del calzado ha sido un símbolo de elegancia. Hasta hace muy poco era muy común encontrar limpiabotas en todas las esquinas de las principales calles, e incluso en los grandes hoteles.

Esta importancia se debe a dos motivos principales: la primera es la importancia que el calzado tiene para el resto de la indumentaria, ya que un buen calzado mejorará sin duda la vestimenta que se porta, pero al contrario puede conseguir que el mejor de los trajes parezca de mala calidad si se portan unos zapatos sucios o viejos. El segundo motivo es precisamente por el valor del zapato, un calzado cuidado indica que su valor es alto, en otras palabras, que merece la pena que dediques tu tiempo a si cuidado.

A continuación, les ofrecemos una serie de consejos a tener muy en cuenta si quieren alagar la vida de su calzado y que sigan luciendo como el primer día, estos sencillos tips, que no todos conocemos, son cuidados básicos que nunca más olvidaremos:

  1. No amontonarlos:

Este primer consejo parece evidente, pero es complicado encontrar un lugar de la casa para colocar nuestros pares de zapatos en sus cajas, ya que ocupan mucho espacio, por ello otra opción es colocarlos en un zapatero, pero siempre limpios y en un saco de gamuza que los proteja de cualquier roce evitable.

Cuando buscamos un calzado adecuado, normalmente miramos su aspecto, pero raramente miramos el material del que está hecho y si es el más útil para la función que le queremos dar y para nuestro pie, para poder elegir con más criterio, a continuación, veremos distintos tipos de pieles, que aun siendo todas pieles cada una tiene unas características que la definen como única.

Piel de vacuno:

Esta piel se caracteriza por un tacto suave y engrasada, a la vez que rígida y con una estructura maciza.

La principal ventaja que tiene esta piel es la resistencia al desgaste, pero sin perder la transpirabilidad y sin dejar de ser cómoda y elástica.

Estas características hacen de ella una opción perfecta para zapatos más sólidos de uso diario y deportivos o endurecidas mediante curtido para realizar las suelas con gran transpiración.

 

Los pies, pueden ser una de las partes de nuestro cuerpo que más sufren a lo largo del día, ya que deben soportar nuestro peso corporal, bien sea, estando en un lugar fijo o caminando. Por ello deberíamos de cuidarlos mucho más de lo que lo hacemos, y como veremos a continuación, una buena manera de empezar a preocuparte por tus pies es utilizando un calzado adecuado.

El material con el que se realizan los zapatos representa un 70% de la calidad del calzado, siendo el 30% de su calidad el montaje del mismo. Debido a esto, en las siguientes líneas vamos a centrarnos en los materiales, para comprender mejor la importancia de utilizar piel para tener una buena salud podológica.

La piel es un material ante todo natural, por lo que ofrece transpiración. Esta característica es una de las más importantes, ya que al ser un material poroso permite una mayor higiene, reduciendo la irritación del pie y reduciendo la posibilidad de que aparezcan hongos. Muy relacionado con esta cualidad está la de la absorción, ya que también es capaz de absorber el sudor reduciendo la humedad dentro del calzado y creando una sensación de frescura. Estas ambas cualidades consiguen que la temperatura de los pies se mantenga calientes en inviernos y más frescos en verano.

Otra de las diferencias a destacar con las imitaciones sintéticas es, sin duda, que estas últimas suelen provocar muchas más alergias, debido por ejemplo a las tinturas que utilizan, unido a su poca transpiración que poseen. Podemos considerar la piel un material hipo alergénico, ya que son muy pocos los casos en los que se detectan estos casos utilizando este material.

La flexibilidad es otra característica que hace única la calidad del zapato de cuero, haciéndolo mucho más blando y cómodo, consiguiendo adaptarse al pie en cada persona, momento o problema que tengamos en él. EL pie a lo largo del día sufre variaciones de tamaño, dilatándose y encogiéndose dependiendo de la temperatura que alcance, por ello es importante usar este material sobre todo en el “empeine” del zapato.

 

Esta flexibilidad le permite ser un material mucho más duradero que los materiales sintéticos, ya que al utilizarlo varias horas realizando los movimientos normales de la marcha la piel va cediendo y acomodándose a la postura sin llegar a agrietarse o partirse como sucede con los otros materiales. Además, si cuidas tu calzado de piel con los productos adecuados para su limpieza, podrás conseguir alargar su vida útil y que luzcan en un perfecto estado a pesar de su uso durante mucho tiempo.

 

Como antes hemos comentado también es importante el montado del calzado y los zapatos de piel suelen carecer de costuras internas por lo que desaparece el roce con molestos pliegues evitando heridas y ampollas muy comunes, sobre todo en zapatos nuevos.


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